Lionel Messi y su derecho a la vulgaridad

Por Daniel Mecca

“El hombre vulgar”, definió un columnista a Lionel Messi por su maradoneana frase “qué mirás, Bobo” al jugador 19 de Países Bajos. Más allá de la intrascendencia de una columna más, vale reflexionar sobre la vulgaridad en la oralidad y la figura de Messi.

Pensé en otro rosarino, Fontanarrosa, quien en 2004 dijo en pleno Congreso de la Lengua Española: «La pregunta que ahora me hago es por qué son malas las malas palabras. O sea, quién las define. Por qué, qué actitud tienen las malas palabras. ¿Le pegan a las otras palabras? ¿Son malas porque son malas de calidad, o sea, ¿cuando uno las pronuncia se deterioran y se dejan de usar?”. Y luego: “Hay otra palabra que quiero apuntar que creo que es fundamental en el idioma castellano que es la palabra ‘mierda’. También es irremplazable. Y el secreto de la contextura física está en la ‘R’. Anoten las docentes, en la ‘R’”.

Asociar la palabra “vulgar” a la figura de Messi, en cualquiera de sus acepciones, es como mínimo un despropósito. El rosarino es pura elegancia dentro de la cancha: se mueve como un bailarín, quieto de toda quietud, y luego explota en una diagonal o un pase imposible. Hay que verlo bien cuando no tiene la pelota: está siempre mirando a los costados, atrás, adelante. Eso es ajedrez también. Pensar para adelante. Pensar mucho para adelante.

Pero, al parecer, eso no está en discusión, sino la vulgaridad “fuera de la cancha”: más allá de que el tono de Messi fue bastante ‘inocentón’ en términos de puteadas, tomemos como válido que fue vulgar para reivindicarlo: está bien su derecho a decir lo que se le cante en medio de un partido que tuvo la elegancia de un potrero. Que pueda decir que se vayan a la mierda van Gaal y sus bravuconadas (anoten las docentes, en la “R”). Y sí, fue un partido con bravuconadas y ese también fue un terreno de disputa. El reino de la necesidad, dijo un poeta, no conoce moral.

Pero hay una cosa más: Putear no significa tener carácter. Que Messi putee en una circunstancia -no, no es la primera vez que lo hace- no le da carácter: el 10 siempre tuvo carácter dentro y fuera de la cancha. Como decía Miles Davis: el silencio es el ruido más ensordecedor de todos.

Viva Messi, carajo. Viva esta selección.

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3 comentarios en «Lionel Messi y su derecho a la vulgaridad»

  1. Después no lo quememos en la hoguera cuando se transforme en Maradona.
    Maradona fue único e irrepetible. Messi nació en Rosario.
    No hace falta ser populista para ser campeón.
    El autor de la nota no merece que lo siga en las redes

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