Lil Hardin, la maga del piano: mucho más que la esposa de Louis Armstrong
Lilliam Hardin se sentó al piano frente a la orquesta, pidió una partitura y la miraron desconcertados. Preguntó el tono en que iban a tocar. Tampoco. Le contestaron: “Cuando me oigas dar dos golpes, empieza a tocar”. Era Chicago, 1918, bajo la electricidad del jazz.
Lil nació en Memphis en 1898. Estudió piano desde primer grado, música clásica. Entre 1916 y 1918 se fue a Chicago donde consiguió trabajo de “demostradora” de canciones en una tienda de música. El negocio se llenaba para escuchar a la “niña prodigio del jazz”.
Parecía de diez años, pesaba cuarenta kilos. Decían de ella: “Era una chiquilina pero tenía un swing loco”. Tocaba en orquestas, pero le decía a su madre que trabajaba en un estudio de danza: para Dempsy Hardin al blues lo tocaban “mentes vulgares”.
Fue pianista de la Creole Jazz Band de Joe King Oliver. En esa época el pianista no solía tocar solos: “Una vez se me ocurrió pegarle un repaso al teclado y Joe me dijo con sarcasmo: ‘Vaya, parece que tenemos un nuevo clarinete’”. Conoció allí a Armstrong.
Estuvieron casados trece años. Lil lo sacó de la sombra de Oliver para convertir al tímido Louis en leyenda.
Fue compositora de vanguardia, encabezó bandas femeninas y fue hacedora del estilo de Chicago.
En 1971 se desplomó de un paro en un concierto en memoria de Louis: estaba tocando un solo en el piano.